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Por:Marco Tulio Guillén Barrios
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LA EDUCACIÓN SUPERIOR.
Desde el surgimiento de la educación superior en México, son los egresados de este nivel quienes construyen las ciudades, las carreteras, las vías férreas actualmente en 

extinción, exceptuando el metro (transporte rápido y masivo en las grandes urbes); los cohetes y naves espaciales (varios mexicanos colaboran en la NASA en Estados Unidos de Norteamérica), y las redes y sistemas de telecomunicaciones; los que combinan nuevas aleaciones, explotan nuevas fuentes de energía y utilizan los ordenadores para la concepción, la gestión administrativa o la investigación; los que descubren nuevos fertilizantes o los materiales sintéticos para la alimentación y el vestido de millones de seres humanos que poblamos el planeta; los que en bloques político-partidistas gobiernan las naciones; los que descubren día a día nuevos caminos e increíbles formas y maneras que llevan a la humanidad hacia horizontes insospechados de adelanto.
 Esto y más le debeos a los egresados de las universidades e institutos tecnológicos que han implementado carreras que generan dinámicas de desarrollo y que son las requeridas en nuestro país y en los hermanos países interesados en colocarse a la vanguardia para salirse de la enorme lista del gran número de obstáculos que no permiten ni admiten la proliferación de carreras y de egresados de las áreas superiores de administración de las que, en México, estamos saturadísimos, sin dejar de subrayar que son necesarias en la vida del pueblo pero sin llegar a sobre-poblarlas para que después nos plaguemos de gente desocupada y, por lo mismo, frustrada ante una realidad que solo mata las ilusiones de nuestros desafortunados y equivocados jóvenes que, después de terminar la carrera, o se dedican a trabajar en el subempleo o, cuando uno que otro tiene suerte, en la política que generalmente es sinónimo de corrupción.
 Y todo como consecuencia de no fijarnos y de no orientar a la juventud en el sentido de que lo que más necesita México y los demás países subdesarrollados son mentes creadoras y manos que sepan trabajar para poder aspirar a convertir la patria en un organismo con dignas aspiraciones de crecimiento, sin la necesidad de seguir importando la asesoría, científica y tecnológicamente hablando, para lo cual se requiere la vital atención de generar los presupuestos reales para abrir los campos para que la ciencia y la tecnología sean perfectamente bien utilizadas, evitando que nuestros jóvenes especializados se tengan que ir a otros países a que los aprovechen, sin que éstos, los otros países, hayan invertido nada en la formación del profesional universitario mexicano, cuyo país gasta tanto en sus estudiantes como aquel que invierte en la construcción de una casa para que otro la disfrute viviendo en ella ¡hasta sin pagar la renta!
 Vaya pues nuestro reconocimiento a las escuelas del nivel superior que han tomado y están tomando en cuenta las carreras que dinamizan, utilizando las mentes y las manos, el crecimiento y el desarrollo de México; es satisfactorio ver, por ejemplo, que en la rehabilitación y rescate del Puente de Chiapa en tiempos del GRAL. ABSALÓN CASTELLANOS DOMÍNGUEZ, fue INGENIERÍA DE NUESTRA UNACH –Universidad Nacional Autónoma de Chiapas-, la que resolvió el problemón sin la necesidad de contratar los servicios de especialistas japoneses como sucedió con la construcción del Sistema de Riego de San Gregorio, municipio de La Trinitaria; que contamos con médicos hijos de esta misma institución que se significan en especialidades diversas desde la fundación de su ESCUELA DE MEDICINA; veterinarios que han hecho brillar a México cuando han sido contratados por otros países para brindar asesorías diversas; en fin, profesionales en la ciencia y la tecnología a las que debemos sumar las impartidas en nuestros tecnológicos y las demás autónomas del país, aunque todavía se nos hagan insuficientes como insuficientes son los espacios del mercado para los servicios brindados por la ingeniería mexicana en nuestras propias tierras. Vamos pues por más; no descuidemos las áreas administrativas pero evitando la sobrepoblación, decíamos, de estos universitarios, para que esta saturación no los haga elementos “muertos” antes de llevar sus ilusiones a felices puertos de éxito.
 No olvidemos lo que dijera el inolvidable Presidente Viajero, LIC. ADOLFO LÓPEZ MATEOS: “México necesita de la mente y de las manos de sus hijos”.

 

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