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Texto: Marco Tulio Guillén Barrios
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DEL 07 DE ENERO DE 1998 AL 08 DE DICIEMBRE DE 2000, Chiapas y los chiapanecos tuvimos un gobernante de tres años que, con la extraordinaria experiencia y vocación política, quedó registrado en los anales de la historia estatal, por el trabajo singular y progresista que en esa mitad de período llevó a cabo, COMO EL MEJOR DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. Se trata, --ya lo adivinó usted--, del LIC. ROBERTO ARMANDO 

ALBORES GUILLÉN, calificado hasta hoy no solo por mí, sino por cientos de miles de chiapanecos, como lo que sigue siendo: EL POLÍTICO NÚMERO UNO DE CHIAPAS. Lo dije mucho cuando nuestra entidad federativa esperaba que el PRI le diera luz verde para ser el candidato a la gubernatura, con sexenio completo, oportunidad en que lo dicho hubiera sido el contundente triunfo que, de principio a fin de la campaña, arrasaría, con seguridad meridiana, con multitudinaria votación a su favor.
 No fue así por la ceguera, y quién sabe qué clase de componendas partidistas más, pues al dar a conocer sus aspiraciones de gobernar a Chiapas, le fueron cerradas las puertas verde, blanco y colorado, aunque se trataba de intenciones muy sanas y de gran calidad, sustentadas y avaladas por las leyes, estatutos y reglamentos, dando motivo para que el ilustre personaje, ante este comportamiento absurdo, inexplicable e inadmisible, decidiera conformar, en forma independiente, FUERZA DEMOCRÁTICA que, en término de una semana, contaba con 505,000 afiliados, demostrando el músculo socio-político del prospecto y la espontaneidad del apoyo de la gente de la costa, el centro y el norte de nuestro estado, con vistas de aumentarse la membresía a más de DOS MILLONES en tres o cuatro semanas más, período en que los obstáculos que interpuso el propio Tricolor, causaron la dimisión de propósitos de Albores Guillén y, para Chiapas, LA OPORTUNIDAD DE HABER SIDO GOBERNADO CON PASIÓN Y VOCACIÓN DE DESARROLLO inteligente, buscando y seleccionando un equipo de colaboradores eficientes, en vez de los tristes y fracasados sexenios siguientes que dejaron a Chiapas con las deudas más grandes de su historia que a los chiapanecos de hoy, y quién sabe hasta cuántas generaciones más seguiremos pagando.
 Así llegamos a un presente en el que se avecinan elecciones, y es bueno hablar de las municipales, particularizando Comitán, donde se conoce ya una escogida lista de personajes, la mayoría pertenecientes a una generación de jóvenes de la nueva ola política que, como suspirantes, se consolidan en un menú donde nuestra gente pueda escoger el platillo de calidad para no arrepentirse después de haberlo degustado, como suele suceder, dentro de los cuales podemos citar, juntamente con los colores partidistas, a los más conocidos, y no sólo eso, sino los que pudieran incrementar su popularidad, teniendo como sustento, cada uno, su tira de experiencias, mencionándose en esta ocasión a ROBERTO ORTÍZ (hijo de expresidente); MAURICIO CORDERO RODRÍGUEZ (actualmente diputado local, también hijo de expresidente); FRANCISCO JAVIER PANIAGUA MORGAN (exsecretario de salud del estado); VÍCTOR HUGO GUILLÉN MEZA (actual tesorero municipal); MARIO ANTONIO GUILLÉN DOMÍNGUEZ (que encabeza el Ayuntamiento 2015-2018 y que desea la reelección); JORGE CONSTANTINO KÁNTER y JOSÉ ANTONIO AGUILAR MEZA, estos dos últimos, expresidentes de nuestro municipio que desean jugársela como gallos de buenos espolones dispuestos a que les amarren navajas de cualquier medida para alcanzar la silla presidencial de nueva cuenta, esperándose que, tanto el Partido Revolucionario Institucional como el Verde Ecologista y los demás, no bloqueen el paso de sus mejores cartas y den la oportunidad al pueblo de ser el ganador y no las ambiciones de las cúpulas que se creen dueñas absolutas de un estado de Chiapas lacerado de pobreza, marginación e insalubridad; con el primer lugar mundial en analfabetismo y dispuesto a vender su dignidad por una torta, un refresco o, vergonzosamente por dinero.
 Todos están ganosos, lo comprendemos. Sin embargo, baste estar pendientes para darle seguimiento a las expectativas para formar criterio y de ser posible exhortar a los aspirantes a cerrar filas en torno al elemento que vaya punteando por el camino a Palacio Municipal, porque basta de divisionismos que destrozan cada tres años o cada seis, según de corresponda, la UNIDAD y los buenos deseos porque al pueblo le vaya bien. ¿Podríamos pensar en que se puede hacer realidad lo de un pacto de civilidad entre este magnífico grupo de jóvenes que ya han demostrado amar a la Tierra de Belisario Domínguez, o tendremos que esperar más de lo mismo en el sentido de engendrar más odios entre las militancias mientras en las cúpulas se matan de la risa?
 

 

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