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Texto: Roberto Domínguez Cortés.


Y Sabines, ¿cuándo?
Hace algunos días la noticia fue que Eugenio Hernández Flores, ex gobernador de Tamaulipas, había sido detenido bajo los cargos de narcotráfico, delincuencia organizada, lavado de dinero, entre otros.

Pupilo del también ex gobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba, a Flores Hernández se le asoció con el atentado homicida en contra del ex candidato a la gubernatura Rodolfo Torre Cantú.
Su maestro y protector padece también el mismo calvario. Hoy Yarrington Ruvalcaba permanece detenido en Italia, en espera de ser extraditado a la Unión Americana bajo severos señalamientos de narcotráfico, delincuencia organizada y lavado de dinero al no poder comprobar su exorbitante fortuna y sus propiedades sin origen legítimo en los Estado Unidos.
Durante 88 años el corrupto sistema político priísta y su cómplice PAN foxista y calderonista, pudo ocultar la rapiña de los hombres que llevó al poder, hasta que el poder de la sociedad lo rebasó y expuso al escarnio público a los grandes depredadores del presupuesto nacional que trituraron las aspiraciones de los electores que sufragaron por ellos.
Para beneplácito del PRI y expiación de sus culpas, la experiencia de la alternancia en la Presidencia de la República y los gobiernos de los estados, demostraron que para la corrupción y el rápido enriquecimiento no hay signos ni colores partidarios de identificación política.
PRI, PAN, PRD, Verde y otros etcéteras, son tan ladrones los unos como los otros con familia incluida.
Un signo distintivo de cada gobernante fue, en su momento de gloria, que todos sin excepción se asumieron como adalides del progreso, lograron en seis años lo que en los últimos 50 no se había hecho, repartieron dinero público con sentido patrimonialista y, desde luego, dispusieron indebidamente de cuanto tuvieron a su alcance.
El aserto anterior tiene sustento y está a la vista. Al priísta Andrés Granier, ex gobernador de Tabasco, se le detectó un desvío por 3 millones de pesos en perjuicio del erario estatal y en beneficio propio.
Al priísta Jesús Reyna, ex gobernador de Michoacán, se le acumularon evidencias de complicidades con los Caballeros Templarios.
La lista de ex gobernadores delincuentes es el recuento de nunca acabar.
Javier Duarte, priísta ex gobernador de Veracruz, se le ha identificado como el colmo del abuso, la rapiña, la impunidad y la delincuencia compartida al lado de su esposa Karime Macías, damisela que en su diario personal se asumía como merecedora de los robos de su esposo. Diría la mujer caída en desgracia: “Esto y más merezco”. Así, el cinismo en todo su esplendor.
De ahí que vale la pena preguntarse qué es México y por qué México tiene y merece gobernantes tan corruptos que han hundido al país en la miseria y destrozado el futuro de incontables generaciones.
Ahora mismo se busca al otro Duarte, César, ex gobernador de Chihuahua, definido por el actual gobernador, Javier Corral, como prófugo de la justicia.
Sus atracos al gobierno estatal están documentados y a la vista con la creación, entre otros ilegítimos negocios, de su financiera con fondos públicos chihuahuenses.
Humberto Moreira pudo evadir la acción de la justicia española, a pesar de la severa erosión de la hacienda pública de Coahuila, con los 33 mil millones de peos de deuda heredados a su hermano Rubén, así como la falsificación de documentos públicos para tener acceso a más créditos y aumentar la deuda pública estatal.
El encarcelamiento de Guillermo Padrés Elías, ex gobernador panista de Sonora, por apropiarse ilegalmente del agua de las comunidades indígenas para su uso personal, en una presa privada de su propiedad para regar las incontables hectáreas de su ostentoso rancho jamás comprobado en su legítimo origen.
Vista así la corrupción sin límite y sin distingos de ideología, México se antoja un país de ficción, imposible en un verdadero sistema democrático y con instituciones republicanas fuertes y de verdad.
Hoy se encuentran en la cárcel, sujetos a proceso penal o prófugos de la ley (que no de la justicia) el panista Luis Armando Reynoso Femat, ex gobernador de Aguascalientes, por la súbita multiplicación de sus propiedades con cargo al erario hidrocálido.
Mario Villanueva, ex gobernador priísta de Quintana Roo, preso por dos veces consecutivas, lo mismo que su correligionario paisano priísta Roberto Borge, detenido en Panamá y en espera de ser extraditado.
El Bronco, Jaime Rodríguez, en Nuevo León, vociferó que Rodrigo Medina y familia pagarían por los atracos cometidos.
Hoy los Medina se ríen de las amenazas y circulan en total impunidad.
Si se sumaran los robos de los casi 500 gobernadores del PRI, en 88 años de rapiña sin freno y de los 15 presidentes atracadores de los erarios estatal y nacional, no hay explicación lógica de cómo todavía el país respira y aguanta con 60 millones de pobres, cuando que debería de estar envuelto en una conflagración de la que ya se avizora a corto plazo.
Sólo que falta castigo al más ladrón de todos los gobernadores de Chiapas: el perredista Juan Sabines Guerrero. Sus tropelías, sus abusos y sus hurtos son interminables.
Para definir a este vicioso ex gobernador basta con mencionar únicamente tres de sus fracasos institucionales, pero redituables como negocios:
1.- Las ciudades rurales. Sabines Guerrero las presentó como solución a la dispersión poblacional. No se logró el objetivo, pero se gastaron más de un mil 500 millones de pesos en las ciudades Santiago del Pinar, Nuevo Juan de Grijalva y Jaltenango para darse un buen set cinematográfico en lo que hoy son pueblos fantasmas a donde nadie quiere vivir.
Su mejor vocero de la demagogia gubernamental fue el borrachito de Magdy Martínez Solimán, coordinador residente de la Organización de las Naciones Unidas en México.
En una ofensa a la Independencia de Chiapas y a su prócer, Sabines regaló sin merecerlo, a Martínez Solimán, el premio Fray Matías de Córdoba a cambio de difundir las mentiras sabinistas.
2.- La erradicación de la pobreza extrema. En un acto extremo de demagogia, Juan Sabines decidió terminar con la pobreza por decreto. Se le ocurrió que con sólo incluirla como tema constitucional los chiapanecos dejarían de ser pobres. Lo malo para el vicioso gobernante fue que, según datos del Coneval, entre 2010 y 2012 la pobreza se duplicó al pasar del 39 al 78 por ciento, en tanto Sabines se hacía obscenamente millonario con cargo al ayuno, el hambre y la miseria de los marginados chiapanecos.
3.- La deuda pública. Juan Sabines siempre ocultó el monto de la deuda contraída y encarceló a quienes lo cuestionaban y publicaban los datos reales del endeudamiento fuera de presupuesto. Sin embargo, la diputada local Alejandra Soriano documentó 40 mil millones de pesos en deuda, contraída sin ningún soporte y menos para beneficio del pueblo de Chiapas.
Pero como México y sus gobernantes son un país de caricatura, Juan, el bandido Sabines, en vez de estar en la cárcel, se le premió como cónsul en Orlando, Florida, en sumo agravio de los chiapanecos y los mexicanos.
Así, cuando más de un ex gobernador y los que vienen han y deberán de enfrentar la ley, Juan Sabines Guerrero ¿cuándo terminará preso? Ampliaremos…
 

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