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Texto: Hernán León Velasco.

El día entra por tu ventana y perdona tu reniego
A pesar de todo lo que profieres
el día entra por tu ventana y perdona tu reniego.

Luego el viento
revolotea tu melena y refresca tu rostro.
La claridad te abre los ojos
mueve tu corazón para empezar algo nuevo.
Ya habrá otro momento para detenerse.
Ahora levántate, corre a vivir,
pon manos a la obra para lo que fuiste creado
que aún te falta mucho para cumplir tus sueños.
En la senda
te esperan un sin fin de cosas por hacer.
Has lo que tus manos ansían
lo tuyo es crear, no te quedes con el “si hubiera”
que después vengan otros para contar tu historia.
 

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