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Tiempo de definiciones
JORGE CEBALLOS
El transcurso de enero de 2018 será de definiciones políticas de gran impacto para Chiapas; el tablero en el ajedrez se irá acomodando y así sabremos quienes son los cuadros que buscarán suceder en la gubernatura a Manuel Velasco Coello, a quien la soledad del fin de sexenio lo alcanzará, cargando en sus espaldas las frivolidades que caracterizaron a este gobierno al cual por fortuna le quedan solo meses. 

A nivel nacional, se ha dado a conocer que en los próximos días presentarán sus respectivas licencias los senadores Roberto Albores Gleason y Luis Armando Melgar Bravo, quienes buscarán ser candidatos a la gubernatura por el PRI y el PVEM o bien, en caso de que haya una alianza entre esos institutos políticos.
En tanto aquí en Chiapas, durante las primeras horas del domingo 31 de diciembre, Eduardo Ramírez Aguilar se despidió de quienes hasta ese momento fueron sus compañeros de legislatura, esto, debido a que esta misma semana enviará su solicitud de licencia a la Comisión Permanente encabezada por Willy Ochoa Gallegos, su lugar será ocupado por Mauricio Mendoza Castañeda, representante del PVEM ante el IEPC.
Por el lado de la alianza PAN-PVEM-MC, la carrera parejera está entre Diego Valera Fuentes y José Antonio Aguilar Bodegas, éste último desde su renuncia al PRI ha enfocado sus baterías en diversas direcciones.
En tanto que, en Morena, todo indica será Rutilio Escandón Cadenas quien se registre como el precandidato a la gubernatura.
De los aspirantes a la candidatura independiente, existen dos personajes de los cuales escribir sus nombres es una pérdida de tiempo, porque ellos mismos, les han restado seriedad a sus aspiraciones políticas.
Lo criticable de esos personajes mencionados líneas arriba, son las ligas que mantienen y han mantenido durante estos cinco años con el gobierno actual, han sido beneficiados con poder y recursos, pero lo que es peor, se han mantenido mudos, sordos y ciegos del saqueo que ha sufrido la entidad. Son digamos, cómplices por omisión y comisión.
En el hándicap político que prevalece en Chiapas, todo indica que en el juego sucesorio no habrá ninguna mujer que le entre al ruedo, apenas y María Elena Orantes asomó la cabeza, de inmediato le llovieron críticas, por lo que de manera discreta se fue haciendo a un lado de la competencia, pese a contar con el respaldo de Dante Delgado, dueño de la franquicia de Movimiento Ciudadano, quien la destapó como candidata de esa fuerza política.
A como están las cosas, el machismo político y social prevaleciente en Chiapas, obligará a que, en la boleta por la gubernatura, aparezcan puros hombres, porque ninguno de los partidos fue creando cuadros femeninos que los representaran o mejor dicho, no les dieron oportunidad de crecer por un dogma.
Vaya herencia
Los habitantes de Tuxtla Gutiérrez están viviendo uno de los peores gobiernos municipales, Fernando Castellanos Cal y Mayor, mantiene a la capital de cabeza, sin embargo, lo que desde las altas esferas del poder se está fraguando, digamos que no tiene progenitora.
A alguien se le metió a la cabeza, la gran idea de hacer de Carlos Arturo Penagos Vargas candidato del PVEM a la presidencia municipal de Tuxtla, sin importarles que el aun legislador tienen más negativos que adeptos en esta ambición política.
Su equipo de colaboradores, y quienes deciden los destinos del Estado, quieren imponerle a los capitalinos un gobierno municipal encabezado por un político frívolo, a quien solo le importa en esta etapa hacer una campaña adelantada, porque de un proyecto que beneficie al municipio simplemente no se conoce.
Eso sí, Carlos Arturo Penagos Vargas, puede presumir que, para lograr su ansiada candidatura a la alcaldía, ha puesto en marcha la política agachona, porque al igual que el resto de los legisladores, obedecen como mansos corderos a los designios y ambiciones del despacho principal de Palacio de Gobierno.
Penagos Vargas no ha actuado como representante popular, por el contrario, su actuación es la de alguien que está comprometido con los que ostentan el poder, hasta ahora, a dos años de diputación, el aspirante presidencial no ha levantado la voz por los desaseos administrativos que se conocen del gobierno del Estado, mucho menos del municipal, sabe que, manifestarse en contra de las arbitrariedades, su suerte se acabaría y ahí enterraría sus sueños de gobernar la capital.
Solo con su soledad
Al fallido gobierno que encabeza Manuel Velasco Coello, le restan únicamente 11 meses, tiempo en el que los ciudadanos tendremos que seguir viendo las frivolidades de un gobernante que ha resultado demasiado malo para las artes de la administración, muchos quisieran dejar de padecer las ocurrencias gubernamentales que han sepultado a Chiapas.
Entre la mayoría de los chiapanecos existe la percepción que al actual mandatario le quita el sueño su proceso de sucesión, de ahí que intente imponer a alguien afín a su proyecto para poderse ir tranquilamente en diciembre sin importar el daño que causó a Chiapas en su paso por la administración pública.
En unas semanas, Manuel Velasco Coello se dará cuenta que toda la lealtad de la que gozaba, era falsa, más bien comprada, porque muchos de los que compartieron el poder y dinero, buscarán con ansias cobijo en los diferentes equipos de aspirantes, esto con la finalidad que no les vaya a alcanzar el brazo de la ley.
Pronto, Velasco comenzará a abrir los ojos cuando se vaya quedando sin colaboradores cercanos, sin personajes que acepten las cachetizas y mentadas de madre que profiere en los momentos en que la ira lo invade.
Hay casos específicos de funcionarios que ya están buscando la venia de quien gobierna para buscar alguna posición plurinominal, porque saben que fueron participes del saqueo sufrido en la entidad.  

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