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Texto y foto: Martín Mendoza/El Papelote.

La reconstrucción por terremoto avanza a paso de tortuga
Tarjetas entregadas por el propio Presidente de la República EPN, no tienen saldo, reportan en ejido Benito Juárez.
La segunda etapa de apoyo a las miles de familias que perdieron sus viviendas con el terremoto del 7 de septiembre de 8.2 grados llamada reconstrucción, y que el propio Presidente de la República Enrique Peña Nieto, viniera a anunciar al ejido Benito Juárez, avanza a paso de tortuga.

Resulta que el burocratismo en su máxima expresión ha sido una de las causas por el que es mínimo el avance de la construcción de sus nuevas viviendas de quienes la furia del terremoto las derribo, y puso en peligro su vida; no así a una persona de la tercera edad y su nieta a quienes los aplasto una barda de adobe, falleciendo casi de forma instantánea.
Se recordara que dos dependencias federales se encargaron de la ayuda humanitaria; Issste, y su titular a nivel nacional, Reyes Baeza, y Diconsa bajo la responsabilidad del subdelegado en la zona sur-sureste, Ariel Coutiño Fernández; en su momento, sacaron la tarea, en la frailesca entregaron víveres alimenticios, agua embotellada, y pusieron a salvo a las familias.
La segunda etapa anunciada y esperada por las familias damnificadas, quienes en sus propias voces agradecían la ayuda pero lo que demandaban era el material para poder iniciar la reparación de sus viviendas, otros hacer otra vivienda, porque la que donde nacieron incluso sus padres y abuelos quedo convertida en escombros.
Cuando se empezó a hacer el censo de las casas dañadas, se entendía que ya vendrían los recursos, pero no fue así, el censo lo hicieron personas sin ninguna capacidad para dictaminar el grado de la casa; si era daño parcial o debería ser demolida.
Ahora nuevamente están haciendo otra visita personal de CFE, IMSS, y Protección Civil, echando por tierra el dictamen anterior y bajándole el grado de afectación, con ello algunos casos los que tenían daño parcial, ya no les tocara los 15 mil pesos anunciados por EPN, y otros que tenían daño total, ahora la entrega será parcial.
Las tarjetas de Bansefi no llegan a quienes ya están en regla todos sus documentos; algunas beneficiados han denunciado que en el sobre que les deberían de entregar las dos tarjetas, solo hay una, y se ven señales que despegaron la que contiene 90 mil pesos para compra de material, y con la otra tarjeta de 15 mil pesos que es para mano de obra, no pueden empezar a construir su vivienda.
Es tanto el burocratismo que en el ejido Benito Juárez, municipio de Villaflores en donde el Presidente, Enrique Peña Nieto les entrego las tarjetas, mano a mano; resulta que solo fueron para la foto porque esas tarjetas no tienen fondos; hay otras que les cambiaron el nombre, y a dos semanas no les han repuesto su tarjeta para poder a construir sus nuevas casas, que no diremos los que tuvieron daños parciales, aun cuando el director nacional de Bansefi afirma a medios nacionales que no hay ninguna tarjeta que no tenga los recursos.
Hasta ahora la espera ha sido pasiva, pero se está cociendo un caldo de cultivo para un problema social, y que la elección del 2018 estará en riesgo; hay molestia, coraje e impotencia de las familias que todavía están viviendo en casas de campaña, bajo arboles o bien “arrimados” con algún familiar.
El encargado de la reconstrucción Enrique Miranda Nava, titular de la Secretaria de Desarrollo Social, no ha sido capaz de organizar la reconstrucción, y como dictador cada vez que viene a explotar con funcionarios estatales, aun cuando la federación es la responsable y es quien es sindicada ya de actos de corrupción
La segunda etapa de apoyo a las miles de familias que perdieron sus viviendas con el terremoto del 7 de septiembre de 8.2 grados llamada reconstrucción, y que el propio Presidente de la República Enrique Peña Nieto, viniera a anunciar al ejido Benito Juárez, avanza a paso de tortuga.
Resulta que el burocratismo en su máxima expresión ha sido una de las causas por el que es mínimo el avance de la construcción de sus nuevas viviendas de quienes la furia del terremoto las derribó, y puso en peligro su vida; no así a una persona de la tercera edad y su nieta a quienes los aplastó una barda de adobe, falleciendo casi de forma instantánea.
Se recordará que dos dependencias federales se encargaron de la ayuda humanitaria; Issste, y su titular a nivel nacional, Reyes Baeza, y Diconsa bajo la responsabilidad del subdelegado en la zona sur-sureste, Ariel Coutiño Fernández; en su momento, sacaron la tarea, en la frailesca entregaron víveres alimenticios, agua embotellada, y pusieron a salvo a las familias.
La segunda etapa anunciada y esperada por las familias damnificadas, quienes en sus propias voces agradecían la ayuda pero lo que demandaban era el material para poder iniciar la reparación de sus viviendas, otros hacer otra vivienda, porque la que donde nacieron incluso sus padres y abuelos quedó convertida en escombros.
Cuando se empezó a hacer el censo de las casas dañadas, se entendía que ya vendrían los recursos, pero no fue así, el censo lo hicieron personas sin ninguna capacidad para dictaminar el grado de la casa; si era daño parcial o debería ser demolida.
Ahora nuevamente están haciendo otra visita personal de CFE, IMSS, y Protección Civil, echando por tierra el dictamen anterior y bajándole el grado de afectación, con ello algunos casos los que tenían daño parcial, ya no les tocará los 15 mil pesos anunciados por EPN, y otros que tenían daño total, ahora la entrega será parcial.
Las tarjetas de Bansefi no llegan a quienes ya están en regla todos sus documentos; algunas beneficiadas han denunciado que en el sobre que les deberían de entregar las dos tarjetas, solo hay una, y se ven señales que despegaron la que contiene 90 mil pesos para compra de material, y con la otra tarjeta de 15 mil pesos que es para mano de obra, no pueden empezar a construir su vivienda.
Es tanto, el burocratismo que en el ejido Benito Juárez, municipio de Villaflores en donde el Presidente Enrique Peña Nieto les entregó las tarjetas, mano a mano; resulta que solo fueron para la foto porque esas tarjetas no tienen fondos; hay otras que les cambiaron el nombre, y a dos semanas no les han repuesto su tarjeta para poder a construir sus nuevas casas, que no diremos los que tuvieron daños parciales, aun cuando el director nacional de Bansefi afirma a medios nacionales que no hay ninguna tarjeta que no tenga los recursos.
Hasta ahora la espera ha sido pasiva, pero se está cociendo un caldo de cultivo para un problema social, y que la elección del 2018 estará en riesgo; hay molestia, coraje e impotencia de las familias que todavía están viviendo en casas de campaña, bajo árboles o bien “arrimados” con algún familiar.
El encargado de la reconstrucción Enrique Miranda Nava, titular de la Secretaria de Desarrollo Social, no ha sido capaz de organizar la reconstrucción, aún cuando la federación es la responsable y es quien es sindicada ya de actos de corrupción.
 

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